Algunos resultados:
- Se identificaron más de 80 especies de plantas, incluyendo varias endémicas que solo crecen en Providencia y Santa Catalina, lo que confirma la importancia del bosque seco como un ecosistema único y muy vulnerable.
- Se registró una alta regeneración natural en áreas afectadas por el huracán Iota, mostrando la capacidad de resiliencia del ecosistema a pesar del fuerte impacto ambiental.
- La cobertura de coral vivo se redujo a 14,6% en promedio, frente al 22,3% registrado antes del huracán, lo que evidencia el fuerte daño de los huracanes Eta e Iota sobre los arrecifes.
- A pesar de los impactos, se registró nuevamente al Vireo de Providencia (Vireo crassirostris aproximans), un ave endémica que se creía severamente afectada por los huracanes, lo que es una señal positiva para su conservación.
- Se confirmaron amplias praderas de pastos marinos en buen estado, las cuales funcionan como zonas de alimentación para tortugas y refugio de peces juveniles.
- Se detectó la presencia de erosión costera en varias áreas, lo que amenaza a los pastos marinos y a las comunidades que dependen de ellos.
- Se recolectaron más de 1.000 ítems de basura en playas y fondos marinos, siendo el plástico el material más común (botellas, bolsas, cuerdas de pesca).
- Los resultados muestran que gran parte de esta basura llega arrastrada por corrientes y huracanes, lo que significa que incluso las playas más aisladas reciben desechos.
- Se registraron eventos de anidación en playas clave como Freshwater Bay, Southwest Bay y Old Jam Bay, confirmando que Providencia y Santa Catalina siguen siendo sitios críticos para la reproducción de tortugas marinas.
- Gracias al trabajo conjunto con la Comunidad Raizal, se fortalecieron las acciones de conservación, incluyendo el marcaje de hembras y la protección de nidos, lo que aumenta las probabilidades de éxito en la eclosión de crías.
- Se encontró una disminución significativa en la abundancia de tiburones de arrecife del Caribe (Carcharhinus perezi) y de meros (familia Epinephelidae), especies clave tanto para el equilibrio del ecosistema como para la pesca local, lo que genera preocupación sobre el estado de sus poblaciones.
- Se registró la presencia de especies de gran importancia para la conservación, como el tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran, en Peligro Crítico) y el tiburón nodriza (Ginglymostoma cirratum, Vulnerable), lo que confirma el valor de la zona como hábitat para especies amenazadas a nivel global.
Alianzas estratégicas
La expedición contó con el trabajo conjunto de la Comisión Colombiana del Océano (CCO) a través del Programa Nacional de Expediciones Científicas, la Armada Nacional de Colombia y la Dirección General Marítima (DIMAR) con su Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas del Caribe (CIOH). También participaron CORALINA como autoridad ambiental del archipiélago, la Universidad Nacional de Colombia (sedes Caribe y Bogotá), el INVEMAR, la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano (UTADEO) a través de su Programa de Conservación de Tortugas y Mamíferos Marinos, y fundaciones locales como la Providence & Ketlina Huxsbill Foundation. Además, se sumaron la Comunidad Raizal, organizaciones sociales y entidades regionales que aportaron al fortalecimiento de la ciencia y la conservación en Providencia y Santa Catalina.
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